Julián Sánchez Martínez AÑEJAS SONADAS OLCADES

De niño rural a artista integral
Julián Sánchez Martínez AÑEJAS SONADAS OLCADES
Julián Sánchez encarna la música como un abrazo fraterno que le une a su tierra conquense, donde cada tecla evoca recuerdos de fuentes juguetones y ruinas enigmáticas. Nacido en 1978 en Almonacid del Marquesado, este pianista, investigador y actual director del Conservatorio Superior de Música de Castilla-La Mancha (CSMCLM), vive con una pasión que trasciende todo lo imaginable. Es quien hoy llora con su padre ante Schubert y mañana pedaleará por caminos ancestrales con sus hijos. «Soy un niño de pueblo. Quiero creer que aún conservo algo de aquel crío que jugaba a entablar batallas de agua con sus amigos en la fuente, al que una vieja ablentadora abandonada en una era le parecía el mejor de los parques temáticos», confiesa con esa humildad emotiva que lo define, uniendo su sensibilidad innata a una vocación forjada en plena adolescencia.
Infancia musical
Sus primeros recuerdos musicales palpitan con el latido de su padre, un carpintero huérfano nacido en los años más crudos de la postguerra española, quien dejó la escuela a los 10 años para sobrevivir. Duro por fuera, «es el hombre más sensible que he conocido», capaz de distinguir notas desafinadas antes que nadie y de conmoverse hasta las lágrimas con el lirismo de Chopin o la vitalidad de Mozart. En un pueblo de los años 80, mientras sus amigos pastoreaban ganado, Julián eligió el piano, protegido por un padre que rechazaba que se le curtiesen las manos en la carpintería familiar. «¿Cuántos como él?», lamenta Julián, mientras evoca talentos silenciados por la falta de oportunidades en un país austero cuando su progenitor era niño. Esta herencia sensible marcará el alma de Julián para siempre.
Formación con esfuerzo y disciplina.
A los 15 años, Julián llega al conservatorio de Cuenca, donde J. M. Martínez Toledo y su escuela, inspirada en el catedrático Guillermo González, le revelan la extrema musicalidad del piano francés. Gana premios extraordinarios en grado medio y superior, mientras devora Arquitectura Técnica en la UCLM, adquiriendo herramientas analíticas que enriquecen su arte. Másteres en investigación e interpretación en la Universidad Internacional de Valencia, bajo E. Indjic, y perfeccionamiento con C. Martínez Mehrner y F. Puchol, lo convierten en un músico íntegro, completo. Recuerda «jornadas maratonianas, comerme muchos días un bocata en el coche de camino a Cuenca», valorando hoy la suerte de sus propios alumnos, quienes van caminando a clase y tardan pocos minutos en llegar al conservatorio. «Llevo mucho tiempo dando clases; si algo me sobrecoje aún es que no se valore la suerte que tiene el alumnado actual», reflexiona con cariño.

Archivos, historia y festival pionero
Curioso empedernido, a los 26 años, recién opositor en 2004, se sumerge cinco años en archivos como el Histórico Nacional, el catedralicio e Histórico Provincial de Cuenca, el Diocesano, el Municipal de Almonacid, etc. ¿Fruto? Al margen de la enorme satisfacción personal, el libro Almonacid del Marquesado: recorrido por su historia (Cuenca, 2011), grado en Geografía e Historia (UNED) y un blog que ilumina el pasado para sus paisanos. Dirigirá la banda municipal de su pueblo durante 10 años, asegurando su continuidad hasta cederla fortalecida. Lidera cuatro ediciones del Curso y Festival Internacional de Música de Almonacid (CFIMAM), pionero al hospedar a 50 alumnos en casas humildes y traer a R. Friedrich, M. Blanco, E. Cheah, D. Pastor o P. Nemirovski, así como programar conciertos en Segóbriga, Belmonte, Uclés, con voluntarios del pueblo. «A veces, cuando no tienes muchos medios, las cosas hay que hacerlas desde el corazón».
Danzas sagradas y liderazgo actual.
Tan arraigado está a Cuenca que para su tesis doctoral (en curso) rescata danzas religiosas del occidente conquense poco valoradas pese a su antigüedad pre-romana. Micrófono en mano, las registra y baila con el grupo local, combatiendo la despoblación: «Cuenca, una de las provincias en las que más lugares conservan danzas religiosas, les da, en general, la espalda». En el CSMCLM trabaja desde 2013; siendo jefe de estudios y, desde 2022, su director. Lleva 13 años luchando para que su tierra consiga tener un centro ilusionado e ilusionante que cuente, más pronto que tarde, con un nuevo edificio, pero nunca ha barajado abandonar los escenarios —solista con la orquesta del CSMCLM y la Orquesta Camerata de Castilla-La Mancha— ni la pasión por la enseñanza —cursos en la Ionian University (Grecia)—, compaginando todo ello con su participación en varios jurados de concursos nacionales. «El piano sigue siendo aquello que nunca me fatiga, al que vuelvo permanentemente, el talismán que despeja las nubes de mi pensamiento y me aporta vivencias íntimas».
Escenarios vivos y familiares en el pueblo
Julián vuelve siempre a Almonacid, con familia y amigos, disfrutando de vacaciones infantiles y rutas ciclistas «arqueológicas», cazando fragmentos de terra sigilata que los más confunden con simples tejas. Sus hijos, rodeados de paisanos, renuevan sus vínculos. Como docente vocacional, ve la música desde otra perspectiva: «Las diferentes etapas de la vida musical aportan puntos de vista muy distintos». Profesor a los 23, su trayectoria une estudiante curioso, docente cercano y líder responsable, con autonomía finita pero con corazón ilimitado.

Julián Sánchez Martínez (Almonacid del Marquesado, 1978) ve cómo en 2011 el estudio histórico realizado sobre su pueblo, tras cinco años de investigación en archivos nacionales, catedralicios, diocesanos y municipales, es publicado consolidando su perfil de investigador, artista y, sobre todo, músico integral, que tiene en el piano su referente fundamental y más sólido. Sus titulaciones superiores en Piano y Solfeo y Teoría de la Música se complementan con un grado en Geografía e Historia (UNED) y numerosos estudios de investigación publicados. Actualmente finaliza su tesis doctoral centrada en danzas religiosas del occidente conquense (UPV), registrándolas y bailándolas, al tiempo que lucha encarnizadamente contra su pérdida en tiempos crueles de despoblación rural. Dirige cuatro ediciones del pionero CFIMAM, haciendo posible que se pueda disfrutar de conciertos de cámara, recitales solistas con orquesta y repertorio sinfónico en lugares como el castillo de Belmonte, Segóbriga, Uclés, convento de Jesús y María de Huete… lugares emblemáticos de su tierra. Dirige la banda municipal de Almonacid durante 10 años, consolidándola antes de ceder su batuta. Solista, docente, miembro de jurados y gestor educativo, desde 2022 es director del CSMCLM, no habiendo perdido la costumbre de volver regularmente a su pueblo, montar en bicicleta con sus hijos, explorar yacimientos… y vivir el arte en primera persona.
Julián Sánchez Martínez AÑEJAS SONADAS OLCADES

17/02/2026