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Rubén es músico, docente y compositor conquense.

Cuando Cuenca suena a saxofón

En ciudades como Cuenca, la música no solo se escucha. En ocasiones, se reconoce en las personas que la sostienen día a día. Una de esas es Rubén Bustos Romero, músico, docente y compositor nacido en en 1981, que sigue llevando su ciudad natal en cada marcha y cada pasodoble aunque hoy viva y trabaje en Madrid. 

Infancia entre pueblo y ciudad

Rubén nace en Cuenca, pero los primeros años los pasa en Villarejo de Fuentes, pueblo de sus padres, donde un abuelo —le llamaban «El tío de la música»— y unos primos tocando en la banda local le descubren que la música puede ser casi una forma de vida familiar. El mismo día que cumple tres años la familia se traslada definitivamente a Cuenca y allí se empezarán a mezclar el recuerdo del pueblo con las fiestas del barrio, los saxofones de juguete y ese niño que convertirá cualquier objeto en una batería improvisada. 

La madre que abre la puerta

Con seis años recibe un pequeño teclado Casio y su madre comprueba que es capaz de reproducir en minutos las canciones que oye en la radio, sin contar con formación musical previa. Ella decide entonces apuntarle a la Academia de la Banda Municipal de Cuenca repitiendo él a partir de entonces, entre risas y quejas, un soniquete: «estoy aprendiendo música por la culpa de mi madre, pero a mí no me gusta». Mientras sueña con tocar el saxofón, soporta el solfeo como obligación necesaria, más atento a la plaza donde juega que al papel pautado que tiene delante. 

Un saxofón y la primera Semana Santa

La historia cambia cuando le prestan un saxofón tenor antiguo, enorme y remendado con Super Glue-3, que actualmente Rubén recuerda como «el mejor saxofón del mundo». Tras dos años de preparación, un día el director de la banda, Aurelio Fernández Cabrera, aparecerá con un saxofón alto reluciente y le anunciará que ese año saldrá con la banda en Semana Santa. Es 1995 y Rubén se estrena en las largas procesiones por las empinadas calles de Cuenca, con abrigos pesados y gorras de plato. Desde entonces, la ciudad quedará asociada para él a ese sonido de metales y maderas que se abrirá paso entre el frío, los resolis y las torrijas previas a cada procesión. 

Años de estudio y banda

En paralelo a su vida en la banda municipal, Rubén cursará el grado profesional de Saxofón en el conservatorio conquense y estudiará Magisterio en Educación Musical y Educación Primaria en la UCLM. Son años de agendas imposibles: sale de casa temprano con dos saxofones, apuntes de magisterio y horas de conservatorio, ensaya en el Almudí por la noche y aún encontrará tiempo para charangas, viajes y amistades nuevas. «Fueron unos de los mejores años de mi vida», recuerda, girando todo en torno a la música y a una ciudad que le ofrecía estudio, banda y amigos en un mismo entorno. 

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Revisando detalles de Nostalgia eterna, marcha inspirada en la Semana Santa conquense.

Cuenca, ciudad que permanece

Aunque en 2006 aprueba oposiciones y se marcha a Madrid para trabajar como maestro, Cuenca permanecerá en él como territorio sentimental. Volverá siempre que pueda para pasear por el casco antiguo, recorrer sus hoces y montar en bici junto al Júcar. En las marchas procesionales que empezará a componer por entonces, la ciudad aparecerá de forma explícita, como en Nostalgia eterna, en cuyo trío final intentará recrear el eco de las bandas en Semana Santa, en el momento en que el sonido se desliza por las hoces y parece envolver por igual a músicos y vecinos. En cierto modo, cada nueva obra suya será una manera de regresar a casa, aunque se estrenen en auditorios de México o Panamá. 

Familia, entre Castillas

En 2014 nacerá Álvaro, su hijo, y Rubén decidirá tomarse un descanso como saxofonista para centrarse en la familia, aunque sin dejar de escribir. De ese vínculo nacerá el pasodoble Entre Castillas, regalo para el día de su Primera Comunión, que une Castilla-La Mancha y Castilla y León, con la Comunidad de Madrid como nexo, y con Cuenca siempre en la memoria. «Con el corazón henchido de orgullo y cariño, tengo el honor de presentarte una pieza muy especial para mí», escribirá cuando presente la obra, y en esas palabras se adivinará al músico que no separa nunca la creación de afectos concretos. 

Componer después de la tormenta

La pandemia de 2020 le animará a instalar el viejo Sibelius y a pasar a limpio las partituras dedicadas a sus alumnos. Lo que empezará como orden doméstico se convertirá en impulso creativo inesperado. Repasará notas de armonía, pedirá consejo a amigos como Casimiro Mejía y terminará marchas como Al Cristo de los pastores, Fervor y fe o Pasión nazarena, estrenada esta última por la banda conquense siendo después llevada a la Semana Santa de Jalisco, en México. Más tarde llegarán Nostalgia eterna, Ecos del marquesado, Arena y flama o A ti, Virgen de la Muela, obras premiadas y queridas que, pese a viajar por España y América, conservan el aire propio de una banda de pueblo y de la ciudad donde se formó. 

Resiliencia y nuevas miradas

En medio de este recorrido, Rubén afrontará nuevos escenarios vitales que le llevarán a renunciar a tocar en bandas. Pese a todo, participará en el Encuentro de Compositores de Música Sacra Procesional MUSAPRO, en enero de 2026, rodeado de autores a los que siempre ha admirado, descubriendo un entorno humilde y acogedor donde sentirá valoradas sus composiciones. Él mismo reconocerá que, sin lo vivido previamente, quizá no habría llegado a componer tanto ni tan en serio; la música volverá a ser, así y en su caso, una forma de convertir las vivencias pasadas en algo maravilloso que compartir. 

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Rubén ensaya con su saxofón alto su pasodoble Saxo y poderío.

Rubén Bustos Romero (Cuenca, 1981) inicia estudios de música en la Academia de la Banda Municipal de Cuenca en 1990 e ingresa poco después en la propia banda como saxofonista. Es Maestro en Educación Musical y Educación Primaria por la UCLM (Facultad de Educación de Cuenca) y titulado en grado profesional de Saxofón por el conservatorio de la misma ciudad. Desde 2006 desarrolla su labor docente como maestro de Música y Primaria en la Comunidad de Madrid, actividad que compagina con colaboraciones en bandas, ensembles y agrupaciones de distintos estilos. Como compositor, su repertorio incluye marchas procesionales y pasodobles interpretados en España, Portugal, Francia, Estonia y diversos países de América (México, Costa Rica, Ecuador y Panamá). Entre sus reconocimientos destacan el primer premio y el premio del público en el II Concurso de Pasodobles de la Fundación Sanganxa por Ecos del marquesado, el primer premio del I Concurso Internacional de Marchas de Procesión de Corral de Almaguer por A ti, Virgen de la Muela y los estrenos internacionales de Pasión nazarena y Nostalgia Eterna, en Jalisco (México, 2024) y Panamá (2026), respectivamente.

LA TRIBUNA DE CUENCA