Sarai Pintado AÑEJAS SONADAS OLCADES 1
Su vida gira en torno a la música, pedagogía y artes escénicas.

La música que se abre camino

Hay alguna manera de entender la vida artística que no se genera solo sumando estudios, escenarios y méritos. En Sarai Pintado, el oficio se fue haciendo al tiempo que la persona, entre lecturas, teatro, viajes, maestros decisivos, una lesión que obligó a cambiar la diana que había en su mirada y la voluntad constante de que la música fuese, antes que lucimiento, espacio de verdad, cuidado y convivencia.

Una casa llena de canciones

Su historia comenzó en una familia donde la música era casi una lengua propia. Así, se escuchaban canciones populares, dejando hueco a Mecano, Mocedades, Vivaldi o Mozart. Además, su padre tocaba la guitarra, componía y cantaba junto a su madre, su hermano y ella misma. Cualquier reunión podía convertirse en pequeño concierto improvisado. Sin embargo, sus primeras pasiones no fueron las notas, sino las palabras y los relatos. «Yo pasaba horas, tardes enteras, escuchando cuentos y leyendo, leyendo mucho», señala. A esa afición se sumaron pronto los programas de radio y las obras de teatro caseras con su amigo Miguel, su hermano Sergio y sus primas, descubriendo la alegría de dirigir y actuar para los demás.

El violín impuesto

Su relación con el violín no se inició a modo de flechazo; fue una decisión tomada por sus padres, convencidos de que la formación musical académica sería buena para ella. El instrumento llegó a su vida antes de que ella lo deseara, pero esa elección acabó cuajando cuando empezó sus estudios en el conservatorio conquense y más tarde ingresó en la Joven Orquesta de Cuenca (JOC). Entre clases, ensayos y viajes, la música empezó a dejar de ser obligación y se convirtió en ilusionante forma de vida compartida: furgonetas, risas, profesores apasionados y un colectivo humano, el de la JOC, donde el ilusionante esfuerzo se vivía y disfrutaba siempre en grupo.

De los estudios superiores al aula

Tras aquella base sólida, llegó el tiempo del conservatorio superior de Madrid, de las orquestas de jóvenes de Castilla-La Mancha —bajo la batuta de Manuel Villuendas, quien «marcó una forma de trabajar y amar la música que caló muy hondo en todos los que pasamos por esa formación»— y de España (JONDE). También el de los viajes a Francia y Bélgica para recibir clase de reputados maestros. Al tiempo, Sarai comenzó a impartir clases de violín. Muy joven aprobó las oposiciones y durante casi 15 años fue profesora y vicedirectora del Conservatorio Profesional de Música Ramón Garay de Jaén, una etapa que después se ha visto prolongada en nuevos proyectos docentes y orquestales.

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Sarai ha creado la Joven Orquesta In Crescendo.

Una lesión que cambió su mirada

Entonces irrumpió una inesperada lesión que la obligó a detener su actividad musical durante un tiempo que se le hizo interminable. Pero lo que podría haberse quedado en simple ruptura dolorosa se convirtió en giro profundo. Ese paréntesis la llevó a estudiar música antigua, en la ESMUC y en la Academia de Música Antigua de Salamanca, así como a descubrir su gran pasión por el violín barroco, una vía que la condujo después a colaborar con formaciones especializadas como la Orquesta Barroca de Sevilla, Nereydas, etc. A partir de ahí, su relación con la interpretación se hizo más reflexiva, consciente y especialmente atenta a la historia de la propia música.

Teatro, tango y escena

Las letras y la actuación, presentes en su vida desde la infancia, siguieron ocupando un lugar relevante. Se formó en teatro en Jaén y en Buenos Aires. Más tarde pasó a formar parte de compañías músico-teatrales como actriz, cantante, violinista y violista, llevando a cabo giras internacionales y desarrollando un perfil artístico híbrido entre lo musical y lo escénico. Esa misma mezcla de rigor, curiosidad y libertad se hizo presente en el Cuarteto Bastardo, fundado en 2023, donde se dedicará a explorar el folclore y las raíces de la música argentina desde una técnica de base clásica.

La profesora que tiende lazos

Su vocación pedagógica se ha ido afinando con los años. Estudió el método Suzuki y ha ido consolidando una forma de enseñar basada no solo en la técnica, sino también en la creación de vínculos y contextos de aprendizaje cooperativo. Esa idea se ve reflejada en proyectos como la Joven Orquesta In Crescendo, de cuerdas, nacida por iniciativa suya para formar a los más jóvenes y crear cantera musical. En paralelo, ha sido invitada como profesora a numerosos cursos, jornadas y seminarios especializados, entre ellos las Jornadas de Música en Cuenca.

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Sarai siente una pasión extrema por la naturaleza.

La música como cuidado y labor social

Su biografía está atravesada también por el compromiso social. Ha colaborado con proyectos como «Sinfonía por el Perú» y con iniciativas solidarias en Argentina, llevando la música a espacios donde deja de ser espectáculo para convertirse en acompañamiento y consuelo. Desde la lesión sufrida, además ha profundizado en una convicción muy personal: cuerpo y mente son el primer instrumento al que prestar atención. El yoga, el trabajo físico y una vida afectiva atendida forman parte de una filosofía que hoy intenta transmitir a su alumnado con una idea sencilla y exigente a la vez: para tocar, primero hay que saber cuidarse.

Hoy vive y enseña en Madrid, compaginando docencia con actuaciones y proyectos escénicos y camerísticos activos. Quien la escucha hablar entiende enseguida que su trayectoria no se resume en una relación de títulos o colaboraciones, sino en una manera de habitar la música con honestidad, sensibilidad y una peculiar fidelidad a lo esencial.

Sarai Pintado González (Valencia, 1983) es violinista, especialista en violín barroco, actriz y pedagoga. Ha completado su formación en Violín, Música de Cámara, Música Antigua, Historia y Ciencias de la Música y pedagogías activas como Suzuki. Ha colaborado con agrupaciones historicistas y compañías músico-teatrales con actividad en España y en el extranjero. Es impulsora de proyectos orquestales juveniles y fundadora del Cuarteto Bastardo, dedicado a la música argentina y al folclore desde una perspectiva camerística. Ha desarrollado labores docentes y formativas, en cursos y encuentros especializados, al tiempo que lleva a cabo regularmente actividades vinculadas a iniciativas musicales de dimensión social. Actualmente es profesora en el madrileño conservatorio Victoria de los Ángeles y compagina esa tarea con su actividad interpretativa.

LA TRIBUNA DE CUENCA