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El violín es el eje principal en torno al cual se desarrolla la vida musical de Amaia.

La música como forma de estar

Desde niña, el mundo de Amaia se hace a base de sonidos, imágenes y personas que se encuentran alrededor de la música. No concibe el arte como adorno, sino como modo de comprenderse a sí misma y tejer vínculos con los demás. «Desde pequeña, la música y el arte han formado parte de mi vida y me han ayudado a entender el mundo de manera diferente», señala, como quien abre una puerta íntima que luego convierte en proyecto común.

Una infancia entre canciones y violines

Amaia crece en una familia donde la música está siempre viva. Su madre le canta canciones vascas que acompañan la rutina diaria, Julie Andrews suena en la televisión con The sound of music y su hermana le descubre nuevos mundos a través de discos, radio y vídeos. Su padre, cercano y paciente, la acompaña en los estudios de violín hasta la veintena, sosteniendo con ella cada pequeña conquista técnica y emocional. Los conciertos marcan hitos de su biografía emocional. Uno de los recuerdos que conserva con más nitidez es el de El Mesías de Händel en la iglesia de los PP. Paúles, en Cuenca, a sus ocho años. A partir de ahí, cada audición es una revelación: la niña que escucha en un banco de iglesia se convierte en la joven que sube al escenario, primero en la Joven Orquesta de Cuenca y después en formaciones nacionales e internacionales, siempre con el violín como voz propia.

Vocación que cruza fronteras

Su talento y constancia se traducen pronto en galardones. Con solo 16 años obtiene el Premio Extraordinario Fin de Carrera en el conservatorio conquense; en 2003 se titula en el conservatorio superior de Madrid. La experiencia orquestal se multiplica: Joven Orquesta Internacional Ciudad de Oviedo, orquestas sinfónicas de Chamartín, del RCSMM, de la UCM, del Principado de Asturias y de Castilla-La Mancha, entre otras.

La curiosidad y la necesidad de crecer la llevan a Londres. Allí cursa durante cuatro años el Bachelor of Music (Hons) en la Guildhall School of Music & Drama, con el apoyo de becas de la Comunidad de Madrid, el MEC y la UE. Toca en orquestas como la London Irish Camerata, la Canterbury Festival Orchestra, la Orchestra of the Age of Enlightenment o la Guildhall Symphony Orchestra, al tiempo que trabaja con directores como Colin Davis, Takuo Yuasa, George Benjamin o Paolo Olmi. Ese recorrido internacional no solo refina su técnica: la convence de que la música es también un espacio de encuentro social, de apertura a otras culturas y de responsabilidad con el público.

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En Caracas, con miembros de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela.

Del escenario al aula: el impulso pedagógico

Al terminar sus estudios en Reino Unido, Amaia compagina recitales como solista y conciertos de música de cámara con un descubrimiento decisivo: su vocación pedagógica. En Braga, imparte clases en el conservatorio mientras realiza un máster en Educación Musical en la Universidade do Minho, profundizando en cómo se aprende y se acompaña el talento desde las primeras etapas. Allí sigue creciendo también como intérprete, en calidad de concertino de la Orquestra de Câmara do Minho y colaboradora de la Orquestra do Norte y de la Fundaçao Orquestra Estúdio de Guimarães.

De regreso a Madrid, orienta su vida hacia la educación artística sin renunciar a la exigencia profesional. Como directora de Creatividad del Grupo Educativo 3A diseña y dirige el Proyecto CAOS, una experiencia que integra música, teatro y artes visuales, en primaria y secundaria, en la que participan más de 5000 alumnos. En sus aulas, el aprendizaje instrumental convive con el desarrollo de la creatividad, la autoestima y las habilidades sociales; los proyectos interdisciplinares convierten la clase en un laboratorio donde la infancia y la adolescencia pueden explorar quiénes son y qué pueden aportar.

Investigación y compromiso con la educación artística

La práctica diaria con alumnado despierta en Amaia la necesidad de fundamentar teóricamente lo que observa. Se doctora en Educación por la UAM con una investigación sobre el impacto del Proyecto CAOS, demostrando que los estudiantes implicados muestran altos niveles de creatividad, motivación, autoconfianza y autoconocimiento, así como un aprendizaje significativo y duradero. Ese trabajo confirma lo que su intuición ya le decía: el arte transforma, siempre que se le otorgue espacio, método y continuidad.

Su labor se proyecta también en publicaciones y congresos. Redacta libros de texto de música para primaria, dentro del proyecto Alameda’s Orchestra, un volumen de piezas para iniciación al violín y diversos artículos sobre educación artística en contextos e-learning durante la pandemia del COVID-19, además de un capítulo en un libro (Dykinson 2020). Presenta investigaciones en foros internacionales como Virtual Educa o la Universidad de Chicago, llevando la experiencia de las aulas españolas a conversaciones globales sobre innovación educativa.

La arquitectura invisible de los conciertos

En la actualidad, Amaia asume un papel clave en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, donde es responsable del departamento artístico. Desde ese lugar, discreto pero determinante, diseña la programación y producción de ciclos como Generación Ascendente, Solistas del s. XXI, Maestros, Clásicos Divertidos, Clásica&, Preludio, DaCamera o los ciclos académicos, encargándose de que cada concierto sea a la vez una oportunidad formativa para los intérpretes y un regalo para el público.

Su trabajo enlaza equipos, instituciones y escenarios. Supervisa casi 400 conciertos al año, armonizando las necesidades de los departamentos académico, de desarrollo, comunicación y artístico, de manera que cada proyecto avance con coherencia y sentido. En ese entramado complejo, sigue guiándose por la certeza que la acompaña desde niña: el arte es, ante todo, una forma de reflexión y conexión con uno mismo y con los demás.

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Amaia Pérez Eizaguirre inicia su formación en el conservatorio conquense.

Amaia Pérez Eizaguirre nace en Cuenca y se forma inicialmente como violinista en el conservatorio de la ciudad, donde obtiene Premio Extraordinario Fin de Carrera. Continúa en el RCSM de Madrid, antes de trasladarse a Londres para cursar el Bachelor of Music (Hons) en la Guildhall School of Music & Drama durante cuatro años. Su especialización se ve apoyada por becas de la Comunidad de Madrid, el MEC y al UE, que avalan una carrera en expansión internacional. Posteriormente desarrolla su actividad interpretativa en diversas orquestas europeas y se afianza como concertino en formaciones portuguesas, mientras cursa un máster en Educación Musical en la Universidade do Minho. De vuelta a España, orienta su labor hacia la educación artística, dirige la Escuela de Música EMA y concibe el Proyecto CAOS, eje de la tesis doctoral que defiende en la UAM. Participa en proyectos editoriales y congresos internacionales vinculados a la innovación pedagógica y a la educación artística en entornos presenciales y virtuales. Actualmente es responsable del departamento artístico de la ESMRS, donde integra programación cultural, formación de alto rendimiento y proyección social de la música clásica.

LA TRIBUNA DE CUENCA