Blanca María Ruiz Martínez AÑEJAS SONADAS OLCADES

Un piano que abraza vidas
Blanca María Ruiz Martínez AÑEJAS SONADAS OLCADES
La historia de Blanca se inicia en Cuenca en 1998 y hoy sigue escribiéndose a golpe de tecla entre aulas, salas de conciertos y reuniones familiares en torno a un piano. Pianista, docente y repertorista, vive la música como vocación compartida con los suyos y forma de cuidar a quienes la rodean.
Una infancia entre genes y casualidades
Blanca descubre la música por fortuna. Una tarde, en el salón de casa, su hermano le pregunta si quiere estudiar piano y le enseña a tocar Quién teme al lobo feroz. «Ahí empezó todo», recuerda aún con la ternura propia de aquella escena doméstica. Muy pronto esa vivencia le revela algo más profundo: en su familia la música está escrita en los genes. Desde el tatarabuelo «papá Ángel» y la abuela Pilar, hasta ella misma, varios han sido pianistas. A ellos se suman un «tío Pablo» violinista, su padre, que también estudia violín, y una hermana que lo ha convertido en su profesión. «Sentir la música con el apoyo y calor de mi familia, de generación en generación, es lo que más me emociona al mirar hacia atrás y ver hasta dónde he llegado», confiesa, consciente de que cada pieza interpretada la enlaza con una vivencia familiar.
Formación rigurosa y vocación docente
Blanca compagina el colegio con los estudios en el conservatorio conquense, donde se forma como pianista con el rigor de quien entiende pronto que la música exige tiempo y renuncias. Continúa sus estudios hasta dar el salto al conservatorio superior madrileño donde, entre 2016 y 2021, estudia las carreras de Interpretación (Piano) y Pedagogía, antes de hacer lo propio con el máster de Pianista Acompañante y Repertorista. Hoy, esa exigente formación se traduce en una labor docente cercana y entusiasta en la Escuela Municipal de Música y Artes Escénicas de Cuenca, tras su paso por varios centros de Madrid, donde transmite a su alumnado no solo técnica, sino además el valor de la constancia y la sensibilidad.

Entre Andalucía, Madrid y Castilla-La Mancha
En lo musical, Blanca se siente ciudadana de tres territorios sonoros. De sus abuelos paternos hereda la cercanía a la música española y al flamenco andaluz; de Madrid, ciudad donde madura como persona y música, guarda una devoción especial; y de su Cuenca natal y abuelos maternos recibe la música popular que la acompaña desde niña. Su estilo predilecto es el nacionalismo español del s. XX y alude a Albéniz como referente natural. Sin embargo, también se reconoce en Chopin, sintiendo el tirón afectivo de su tierra natal aun cuando su vida se abre a otros paisajes. Esa mezcla de raíces se percibe en sus programas de concierto y en su forma de acompañar a cantantes, instrumentistas y bailarines, buscando el equilibrio entre rigor académico y emoción directa.
Orquestas, musicales y sueños cumplidos
Blanca disfruta adaptándose a todos los estilos, desde el repertorio clásico hasta la música para cine y los grandes musicales. Sueña, con los ojos muy abiertos, con tocar algún día con la Film Symphony Orchestra y ya ha formado parte de producciones como Oriental Express o Disney, junto a la JOCSMAB en el Auditorio Plácido Domingo. Para ella, los conciertos con orquesta tienen un significado íntimo: de niña veía a su hermana tocar en la Joven Orquesta de Cuenca (JOC) y deseaba ocupar ese mismo lugar al piano. Por eso guarda como uno de los días más importantes de su vida aquel en que tocó el Steinway & Sons del Auditorio Nacional de Música, en la Navidad de 2023 y con la JOCSMAB, momento en el que, según dice, comprendió que «los sueños, con trabajo y apoyo, se hacen realidad».
Más allá del escenario: cine, series, ajedrez y nieve
Fuera del piano, Blanca cultiva pasiones que hablan de su sensibilidad y manera de entender el tiempo compartido. Es cinéfila, adora los musicales y series como Águila Roja, participando actualmente con entusiasmo en el proyecto de micromecenazgo que busca su regreso, convencida de la fuerza de las comunidades de fans. Ama a los animales y sueña con compartir su vida con un pastor alemán; mientras, disfruta de Enzo, el Golden Retriever de su hermana. Entre sus otros hobbies figuran esquiar, el ajedrez, bailar y reunirse en torno a los juegos de mesa con su familia porque, según dice, «mi mejor plan de viernes sigue siendo escaparme al cine con mis padres o con mi mejor amiga».
Blanca no entiende la formación como algo cerrado y continúa ampliando horizontes con la misma disciplina que aplica al piano. Últimamente, además, mira con curiosidad hacia el teatro y la interpretación, impulsada fundamentalmente por la conciencia de que, en el fondo, cada intérprete musical es también «un poco actor o actriz» al dar vida a las partituras. Esa inquietud anticipa un futuro en el que la veremos quizá combinando piano, escena y palabra, siempre desde la honestidad de quien se lanza a aprender sin renunciar a la exigencia artística.
El timón que nunca suelta
La trayectoria de Blanca no está hecha solo de éxitos, sino también de renuncias y momentos duros. «Mientras mis amigas jugaban, yo estudiaba música horas y horas», reconoce, consciente de las carencias afectivas que a veces implica una carrera tan absorbente. En 2016, tras un año especialmente difícil en lo personal, familiar, académico y de salud, encuentra en un timón marino visto en el puerto de Alicante la metáfora que la acompaña desde entonces: agarrar fuerte el timón de su vida y decidir su propio rumbo, por muy agitado que esté el mar. Esa imagen resume su resiliencia y el modo en que la música, lejos de derribarla, la ha entrenado para sostenerse, como a los deportistas, en el esfuerzo constante. Gracias a ese embriagador y sugerente carácter, hoy Blanca sigue avanzando, afinando cada día ese delicado equilibrio entre vocación, familia y sueños por cumplir.

Blanca M. Ruiz Fernández (Cuenca, 1998) inicia sus estudios de piano en el Conservatorio Profesional de Música de Cuenca. Completa su formación realizando cursos de perfeccionamiento y recibiendo clases magistrales de prestigiosos pianistas. Ha obtenido premios en concursos de Castilla-La Mancha, Castilla y León, Andalucía y Madrid, entre ellos el Primer Premio en el Concurso de Piano Diputación de Albacete y el Premio C-LM en el Certamen Nacional Intercentros-Melómano. Ha actuado como solista y con distintas agrupaciones en salas relevantes, incluido el Auditorio Nacional de Música, así como en el Monasterio de Uclés, la Fundación Ateneo, el Teatro-Auditorio de Cuenca y la UCLM. En 2020 finaliza los estudios superiores de Piano en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, con Elena Orobio, y en 2021 concluye los de Pedagogía Musical y el máster de Pianista Acompañante y Repertorista. Ha ampliado su formación en instituciones como el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma, la Escuela Superior de Canto y el madrileño Conservatorio Joaquín Turina. Actualmente compagina la docencia, dictada en diversos centros de Cuenca y Madrid, con su continua formación artística.
Blanca María Ruiz Martínez AÑEJAS SONADAS OLCADES

17/03/2026