La generación que ya no calla canicas artículos prensa

La generación que ya no calla canicas artículos prensa
Algo está cambiando. Cada vez escucho más frecuentemente a jóvenes hablar con libertad sobre sus ideas, creencias o valores, sin ese miedo a disentir que no hace tanto les conducía a callar. En el aula, en las calles o en simples conversaciones, percibo valentías nuevas: chicos que, por ejemplo, se reconocen sin tapujos creyentes practicantes, que exponen con calma su visión sobre instituciones o modelos políticos y sociales, que expresan sus tendencias afectivas… sin sentirse cuestionados. Lo hacen sin alardes, casi con timidez, pero sin ese temblor que antes acompañaba al que pensaba distinto a las ideas oficiosamente dominantes. Han descubierto que ser libre no es un acto de valentía, es de lógica.
Lo más revelador es que el entorno parece estar cambiando también. El gesto de sorpresa o la reacción incómoda que antes seguía a una idea «no mayoritaria proclamada» se está esfumando. En su lugar aparece el diálogo o el debate intenso, pero sin la censura que tanto empobrece la convivencia. Da la impresión de que estas generaciones están aprendiendo que discrepar no es atacar; que escuchar no equivale a rendirse. Quizá porque han crecido en entornos saturados de ruido, los jóvenes realmente formados buscan justo lo contrario: serenidad, argumentos y pensamientos propios. Frente al grito esgrimen reflexión; frente al juicio sin base conversan.
No se trata de jóvenes ingenuos ni de perfiles que señalan los dedos acusadores de radicales. Son chicos preparados, informados y, sobre todo, hartos de que minorías vociferantes impongan el relato de lo que se debe pensar en religión, política, monarquía o sentimientos. Lejos de radicalismos o clichés, representan la madurez serena y desean ocupar su sitio. No piden aplausos; simplemente son libres sin complejos, dando a la palabra su valor más esencial: el de expresarse sin temor. Ahora bien, sería ingenuo creer que el camino está recorrido. Aún queda mucho por andar para que la verdadera libertad de expresión sea realidad plena en ellos… y también entre los no tan jóvenes. Estos muchachos parecen estar dando pasos: atreverse a hablar con la cabeza alta y el tono tranquilo de quien, sin imponer, simplemente habla tras informarse y pensar.

11/05/2026
La generación que ya no calla canicas artículos prensa