Beatriz Corredor Blanco AÑEJAS SONADAS OLCADES 1
Junto a su labor como pianista, Beatriz ofrece conciertos de música de cámara.

La música como hogar

Beatriz Corredor encarna una manera de vivir la música que aúna rigor, pasión y sensibilidad. Nacida en Cuenca en 1983, su trayectoria no debe entenderse solo como una suma de estudios, reconocimientos o destinos profesionales, sino como biografía que le une profundamente a la memoria afectiva que le provoca su ciudad, su familia, sus maestros y una vocación que apareció muy pronto y que no se apaga. En ella hay talento, sí, pero sobre todo una delicadeza humana que se palpa en todo lo que hace.

Raíz conquense

Su infancia estuvo marcada por Cuenca de forma entrañable. Ella misma bromea con que debe de tener «ocho apellidos conquenses, como en las películas», porque prácticamente toda su familia procede de esta tierra. Sus abuelos son de San Lorenzo de la Parrilla, Alcantud y Vega del Codorno, y esa herencia se convierte en parte esencial de su identidad.

Estudió en el colegio Santa Teresa, al que guarda un cariño muy especial, y pasó su niñez jugando por las plazas y parques del centro de la ciudad. Cuenca no fue solo el lugar donde Beatriz creció: fue el paisaje emocional donde empezó todo.

El piano y la infancia

Su relación con la música nació casi antes que su memoria. Con apenas dos años pidió para Reyes un piano de cola «de los de verdad», como los que veía en televisión. Los Magos le trajeron un piano —¡rosa y de juguete!— y su decepción fue tan espontánea como reveladora. Su madre entendió entonces que aquella fascinación no era un capricho, sino una llamada.

A los 7 años iniciará sus estudios en el conservatorio de Cuenca. Recordará siempre con claridad el día en que fue con su madre al centro para escoger instrumento. Ella lo tenía claro desde el principio: «o estudiaba piano o nada». Y la fortuna le sonrió. También conserva una anécdota deliciosa de aquellos primeros cursos, ambientada en el momento en que la profesora de lenguaje musical le preguntó si alguien en su familia tenía estudios musicales, respondiendo rotundamente que no, que ella era «la única que sabía música». En aquella frase la lógica inocencia, pero también la convicción precoz, se abrieron paso con coraje.

Adolescencia y decisión

Estudiará secundaria en el IES Lorenzo Hervás y Panduro y se orientará hacia itinerarios científicos, llegando a matricularse luego en Ingeniería Técnica de Telecomunicaciones, aunque su primer deseo siempre será la música. Al conseguir plaza en el conservatorio superior de Valencia, inmediatamente dejará la universidad y perseguirá hacer realidad plena su vocación. Ese momento marcará una indiscutible seña de identidad de su carácter. No elegirá lo fácil ni tampoco lo previsible, sino aquello que sentirá como verdadero. 

En su adolescencia nacerán amistades que siguen vivas hoy, a pesar de la distancia, pues Cuenca continúará siendo su punto de unión, el lugar al que vuelve siempre, con mezcla de gratitud y nostalgia.

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Una de sus pasiones es inculcar a sus hijas todo aquello que ella ha vivido en Cuenca.

Maestros y formación

Su paso por los conservatorios superiores de Salamanca, Madrid y Valencia estará lleno de exigencia y aprendizaje siendo destacable el recuerdo que en ella perdura de su formación pianística con Mario Monreal, a quien recuerda como un gran Maestro. Tanto por él, como por Guillermo González, siente un cariño hondo y un respeto lleno de gratitud. Con el tiempo, ampliará su formación con estudios de Pedagogía, un máster, idiomas y doctorado. Pero lo más valioso será que nunca separará el estudio de la experiencia práctica. Mientras se forme, trabajará; mientras enseñe, aprenderá. Esa combinación constante dará solidez a su vida.

La vocación docente

Su vida profesional se desarrollará en conservatorios de la Comunidad Valenciana donde trabajará como pianista acompañante y profesora. Ha pasado por Valencia, Alicante, Dénia, Utiel, Castellón, Carlet y Sagunto, entre otros centros, y cada etapa le ha ayudado a sumar experiencias, humanidad y oficio. Acompañará instrumentos o danza, dictará música de cámara, piano complementario o repertorio… y siempre con entrega envidiable. Más adelante trabajará en el conservatorio superior valenciano y se implicará en proyectos de investigación, grupos de trabajo y actividades formativas. En ella, la docencia no es rutina, sino una forma de cuidado, de transmisión y de compromiso con el alumnado.

Presente y familia

Actualmente es profesora en Valencia, teniendo destino definitivo en su conservatorio profesional. Allí da clases de Piano y coordina diversas iniciativas pedagógicas. Pero si hay algo que define su presente es la familia. Tiene dos hijas pequeñas y habla de ellas con una ternura que desarma. Desde su nacimiento, prioriza su bienestar, su educación y el tiempo compartido, aunque eso implique dejar para más adelante algunos proyectos personales.

Se siente de Cuenca y a su ciudad vuelve siempre que puede. Comparte con sus hijas las torrijas, las lleva a las procesiones de Semana Santa, juntas comen alajú o milhojas, así como recorren las hoces y los paisajes que forman parte de su propio corazón. También mantiene vivo su vínculo con la Hermandad de San Juan Apóstol Evangelista, tradición que hoy viven en primera persona sus hijas. En Beatriz, la música, la familia y la memoria se entrelazan con una belleza serena, hecha de cariño y verdad.

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Regularmente realiza investigaciones que difunde en congresos, encuentros, cursos, etc.

Beatriz Corredor Blanco (Cuenca, 1983) realiza los estudios profesionales de Piano en el conservatorio de Cuenca. Completa los superiores de Música, en la especialidad de Piano, en el Conservatorio Superior de Música Joaquín Rodrigo de Valencia, y en 2011 obtiene, en él, el título superior de Pedagogía del Piano. Amplía su formación con el máster en Música (Pedagogía) en la UPV y el doctorado en Didácticas Específicas (Música) en la UA, con sobresaliente cum laude. Desarrolla su labor docente en centros públicos y privados de la Comunidad Valenciana, entre ellos los conservatorios superiores de Valencia y Castellón, así como en los profesionales de Utiel y Dénia. Desde 2019, es funcionaria de carrera con destino en el conservatorio profesional de Valencia. Como pianista, ofrece regularmente conciertos como solista, de música de cámara y como pianista acompañante, al tiempo que participa en congresos internacionales de educación musical, entre los que destacan ISME Glasgow 2016 y diversos CEIMUS.

LA TRIBUNA DE CUENCA